¿Adolescente infractor?…¡No¡
sólo adolescente

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram


Recordemos
… que no estamos predeterminados genéticamente a ser ninguna clase particular de ser humano.
… que todos los seres humanos podemos llegar a “ser” cualquier clase de ser humano según el convivir que vivamos.
Humberto Maturana




En la búsqueda insaciable por mejorar las condiciones de vida de tantos adolescentes que padecen situaciones de vulnerabilidad como la explotación, carencias económicas, maltrato, abuso en todas sus formas y la exclusión o como lo diría la madre Teresa de Calcuta en sus últimos días como misionera “la peor enfermedad que puede padecer un ser humano, es la de no ser querido por persona alguna” y teniendo en cuanta las vivencias de los adolescentes con sus desaciertos conlleva a que se les cierran poco a poco las puertas de las diferentes esferas sociales hasta el punto que cientos de familias llegan a las instituciones con comentarios como “profe ahí se lo dejo… yo no soy capaz con él”, “como hago para internarlo”, “él es la oveja negra” y otras expresiones que no muestran sino el cansancio de luchar con las problemáticas de los hijos, la impotencia en su formación o la búsqueda de deshacerse de ellos.

Conocer a los adolescentes es ir más allá de las infracciones que han cometido o de las problemáticas que reflejan, es aventurarse a leer el contexto familiar, barrial en el que se han desenvuelto y en el que aprendieron el camino de la delincuencia como una forma de ser aceptados, reconocidos y amados.

Es necesario especificar el contexto en el que se desenvuelven los adolescentes y no sólo en la región (del Oriente Antioqueño) sino de Colombia, porque es allí donde se configura, a partir de las condiciones familiares, políticas, sociales, económicas y culturales, las características propias que propician la situaciones de inclusión y/o de exclusión a las que se ven abocados los adolescentes.

En este sentido, se presenta a continuación un acercamiento general a los diferentes contextos en que transcurre la vida de los adolescentes en Colombia y en ellos, algunos elementos que pueden contribuir al fenómeno de la infracción, la cual es posible entenderla desde la conjugación de diversos factores que sólo pueden ser explicados en cada persona y no por situaciones específicas, características o problemas sociales generales como la pobreza, el consumo de drogas, las expresiones de grupo entre otros, que comúnmente se asocian como causa–efecto y se naturalizan como imaginarios sociales distorsionando la comprensión acerca del fenómeno y de las formas de intervenir.

Palabras clave: Adolescente infractor, familia, niños, niñas y normas.


El contexto Colombiano

Los principios consagrados en la Constitución Política de Colombia de1991, la Convención sobre los Derechos de los Niños(1989), la Ley de Infancia y Adolescencia(ley 1098 de 2006) y los Lineamientos Técnicos(2009) del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, plantean la importancia de asumir a los niños, las niñas y jóvenes como sujetos sociales con derechos y deberes, además de la primacía frente a otras poblaciones; sin embargo, la realidad social, económica, política y cultural por la que atraviesa el país, coloca a éstas poblaciones como uno de los grupos más vulnerables.

En el trasfondo de las situaciones particulares, están las formas como la sociedad organiza sus relaciones para la convivencia y la sobrevivencia y en especial para Colombia, persisten profundas contradicciones entre los ideales de sociedad justa plasmados en leyes y políticas y las prácticas muy generalizadas que contradicen tales ideales.

En efecto, la conducta contra las normas, dice Scoppetta(2005) se favorece en sociedades donde se predica que hay caminos lícitos para acceder a determinados bienes sociales, pero no hay eficacia para ofrecer acceso lícito a esos bienes sociales, ni para reprender la trasgresión de las normas. Podría afirmarse que hay una atmósfera moral nacional, en la que extensos grupos justifican las faltas a la ética, si se trata de obtener beneficios. Desde ésta perspectiva, la infracción a la ley penal por parte de los adolescentes no constituye la expresión de una conducta a la cual se tenga especial proclividad por el hecho de ser adolescente.
La infracción a la ley penal ocurre en contextos socioculturales y políticos propicios como lo plantea Jiménez (2005), así como en el país hay gremios cafeteros y bancarios entre otros, es importante reconocer que la delincuencia también es un gremio poderoso que representa circuitos económicos con base territorial y que recluta adolescente y jóvenes para los mercados de la delincuencia, la guerra, la prostitución y el narcotráfico.

Según el mismo autor, la delincuencia en el país se ha convertido incluso en una cuestión identitaria debido a las formas como se presentan (delincuencia común, narcotráfico, paramilitares, entre otros.) y a la vinculación de sujetos que realizan verdaderos procesos de identidad con dichos grupo Jiménez (2005) personas fantasiosas como el gigante de los sueños “El Narquito”, algunos al llamarlos infractores se sienten como si esto fuera un estatu”.

No se puede desconocer entonces este contexto general que contribuye a que un gran número de jóvenes en el país con múltiples dificultades y en el marco de referentes morales contradictorios, se encuentren en constante vulnerabilidad y riesgo hacia los comportamientos delincuenciales.


El contexto del Oriente Antioqueño

El Oriente es la segunda Región más poblada del Departamento, después del Valle de Aburrá con 644.588 habitantes en 2010. Ahora bien, se calcula que para el 2020 esta región contará con 748.904 habitantes “y una tasa exponencial de crecimiento promedio Regional de 2.28%” (Álvarez, 2003); algunos municipios registran tasas de decrecimiento de su población especialmente Cocorná, San Francisco, Granada, San Carlos, Concepción, Abejorral, Argelia, Alejandría y Nariño producto de desplazamientos poblacionales originados principalmente por los fenómenos de violencia que los afectan y que se han agudizado en el Oriente Antioqueño.

Vale la pena destacar tres fenómenos asociados a la dinámica de crecimiento poblacional; los flujos de población flotante intra y extra Regional desde y hacia el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, con un carácter estacionario y flotante; las migraciones y el desplazamiento a causa del conflicto armado. La influencia de los grupos armados al margen de la ley y el desplazamiento ha causado uno de los mayores impactos directos en la juventud y familias afectadas por este flagelo.

Con respecto a la movilidad, las cifras existentes de las entidades no contemplan éste aspecto, pero a continuación se plantea características generales que le permiten al lector hacerse una idea frente a esta región, veamos:

– Rionegro, como punto concentrador de mayor número de industrias y servicios, se convierte en el principal polo de la población flotante.

– Descentralización y traslado de establecimientos de Educación media y superior del Área Metropolitana, así como parte de la población estudiantil matriculada en dichos establecimientos.

– Amplia población veraneante durante los fines de semana y/o en época de vacaciones.

Desde la división político– administrativa El Oriente Antioqueño está compuesto por 23 Municipios, los cuales han sido agrupados en cuatro subregiones a partir de una cierta homogeneidad en sus dinámicas socioeconómicas y físico-naturales, así: altiplano, paramo, bosques y embalses.

El Oriente Antioqueño, desde el punto de vista histórico, es una Región nueva y heterogénea porque aglutina localidades del Nordeste. El Oriente, y El Sur del Magdalena Medio. Económica y Políticamente es un mosaico de formas de producción y un enjambre de fuerzas sociales y proyectos ideológicos distintos y contradictorios. Elementos de identidad tan disímiles, como la dieta alimentaria basada en el maíz, el plátano, el café y la panela, o la religiosidad católica, han perdido peso dentro de la cultura del Oriente Antioqueño. En el primer caso debido a la pobreza y en el segundo, a la secularización de la vida.

De la identidad doméstica campesina que caracterizó a la Región desde el siglo XIX hasta promediar el siglo XX, se está pasando a un proyecto cultural urbano que rompe con esa vida doméstica y con la peculiaridad de los localismos.

Las prácticas sociales se realizan en espacios públicos y privados, que quedan grabados en la memoria colectiva hasta convertirse en factores de identidad con una época, con unas formas de vivir de generaciones, clases o sectores sociales.

La Generación Juvenil del Oriente Antioqueño, hace suyos los espacios llamados no institucionales como son: la calle, la cancha, la taberna, el río, el cerro, el parque, la heladería y la discoteca. En ellos se desarrolla una parte importante del proceso de socialización. Cuando el joven usa los espacios vuelve a definirlos. Por su parte, la generación adulta hace suyos los espacios institucionales: las edificaciones de servicios públicos, la iglesia, la casa de habitación y el mercado como espacios de regocijo, tertulia e interlocución.

El Oriente Antioqueño hoy, se presenta como un lugar estratégico de desarrollo debido a su ubicación geográfica, diversidad cultural, potencial humano y a la riqueza natural con la que cuenta. No obstante, existen diferentes situaciones del orden social, familiar y personal que influyen de manera directa para que los adolescentes se involucren en acciones delictivas, según información del Comité Departamental de Prevención en Drogas, la Región del Oriente Antioqueño presenta el más alto porcentaje de prevalencia en cuanto al consumo de sustancias psicoactivas en la misma línea, se ubica a Antioquia según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud en Antioquia se presentan con mayor frecuencia la violencia intrafamiliar, en la que 62 de cada 100 niños son maltratados

De igual manera, el conflicto armado se convierte en uno de los mayores fenómenos de transformación social, casi el 50% de los casos registrados en todo el país se presentan en Antioquia; esta cifra asciende a 175.936 personas desplazadas, entre 1995 y marzo 31 de 2003 según datos de la Red de Solidaridad Social.

El Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario en su informe sobre el panorama actual del Oriente Antioqueño plantea, que desde hace varias décadas esta región ha sido un punto neurálgico dentro del conflicto armado, lo que conlleva a que niños, niñas y jóvenes se encuentren inmersos en un medio hostil. A esto se suma el desarrollo industrial, de prestación de servicios básicos, vías de transporte y comunicación que ha conllevado, paradójicamente, a que las oportunidades y el acceso a los recursos se concentre en una minoría poblacional incrementando los niveles de pobreza que ascienden al 49% en la región.

En suma, el desempleo y la precaria educación son situaciones incrementan la vulnerabilidad de los jóvenes al conflicto y la transgresión de la norma. Además estas situaciones se evidencian cuando las familias de los jóvenes inscritos en programas de Reeducación alzan sus voces para aflorar expresiones como “con hambre de la que duele (como me decía un joven) la vida se ve de otro color”. Es real que existen las coberturas educativas pero los jóvenes que atiende el programa “Nuevo Amanecer” socialmente han sido señalados y encasillados con estereotipos como “es un delincuente”; estereotipos que lo único que hacen es cerrar los espacios de acción que tienen los adolescentes con el agravante que en algunas Instituciones Educativas existen docentes que los excluyen, con estigmas que los llevan a la pronta deserción. A esa situación se le puede sumar otra realidad de inequidad no hay empleo y para acceder a capacitación para el empleo debes haber aprobado mínimo noveno así que no hay una salida clara.


El contexto de los adolescentes “Los amigos”

Un aspecto relevante en la dimensión sociocultural de los adolescentes, son las diferentes formas de Organización juvenil, las diferentes formas de asociarse y expresarse, dado que comúnmente se interpretan como peligrosas y se relacionan con la infracción penal. López (2005) plantea:

Muchos comportamientos juveniles y culturales han querido ser asimilados a situaciones delincuenciales. Por su forma de vestir, por su forma de comportarse, hemos empezado a tratar a los muchachos como delincuentes. Se habla mucho del satanismo, pero hay muy pocas pruebas del satanismo, igual con las barras bravas, el muchacho de dieciocho años que va directamente para el estadio es sinónimo de peligrosismo, entonces gracias a algunos sucesos cometidos en el estadio ya todos son catalogados como delincuentes potenciales. Los parches de las esquinas o de las calles, son los grupos de jóvenes que buscan reunirse, para hablar pendejadas como dicen ellos, en muchas ocasiones a consumir, sin embargo estos parches son totalmente asediados por la fuerza pública (…)

Lo anterior, es un llamado de atención frente a los imaginarios sociales que se están nombrando en los barrios, veredas, ciudades y en el país. Si bien es cierto que en algunas esquinas se evidencian jóvenes que se reúnen para delinquir, también es cierto que no siempre estas reuniones surgen para ello, los adolescentes también se reúnen para conversar, compartir, socializarse y aprender. Estos espacios son fuente viva de encuentro y desencuentro, allí se reúnen historias de vida que necesitan ser compartidas, contadas y nombradas. En coherencia con las líneas anteriores señala Martínez “los nombres de las problemáticas tienen un don maligno de reemplazar a un ser humano por el estigma de su comportamiento. Es una manera sádica de borrar al ser, de eliminarlo, de limpiarlo de la faz de la tierra porque al estigmatizarlo negamos su potencialidad su virtud (…) con qué sevicia vamos adquiriendo en nuestros imaginarios, en nuestras mentalidades, en nuestros lenguajes esos usos destructivos”.

Ahora bien, cuando un adulto se encuentra con un grupo de adolescentes que están en una esquina o lleva una camiseta de un equipo X inmediatamente lo que piensa es “este joven debe ser un consumidor de sustancias psicoactivas”, “Me va robar”, entre otras. Estas expresiones deben empezar a transformarse en tanto en ellos esta las manos del país, si las expresiones y los pensamientos en torno a la juventud no se empiezan a reemplazar por expresiones y pensamientos más cordiales nunca se podrá recuperar la adolescencia.

Sin embargo, no se puede desconocer que los jóvenes de muchas ciudades del país crecen en entornos barriales en los que el negocio del narcotráfico se ha metido en lo más profundo de los procesos de identificación, reconocimiento, relacionamiento, supervivencia y sobrevivencia; y en este sentido la violencia tiene también muchos matices.El 95% de los adolescentes que llegan a los programas son consumidores, es por ello que el narcotráfico los utiliza como vendedores, transportadores o vigilantes de un negocio tan lucrativo en el cual los únicos que pierden son los adolescentes.

En suma, lo anterior devela que seres humanos están atravesados por un sin número de prejuicios hacia los que transitan por la adolescencia como etapa del ciclo vital quienes en su proceso de identificación, buscan formas alternativas de reconocimiento social. Lo que se espera es que el proceso de socialización del adolescente no se realice en el marco de redes delincuenciales y que éste no tienda a socializarse en ellas, sino que sea la familia desde sus dinámicas quienes acompañen adecuadamente o mejor de manera comprometida la socialización primaria.


¿Y de mi familia qué?

El ámbito de las relaciones familiares es otra de las dimensiones a considerar en la configuración de la infracción juvenil. En ella se ejercen formas particulares de vinculación emocional y expresión afectiva, resolución de conflictos, disciplina autoridad, procesos identitarios de niños, niñas y adolescentes. Por tanto la familia es la primera agencia de socialización y dependiendo de cómo ella acompañe estos procesos socialmente se tendrá ciudadanos respetuosos, éticos y comprometidos con el mundo de la vida.

Si bien la familia es el primer agente responsable de la socialización primaria también es cierto que esta es un detonante clave en cuanto a los comportamientos delictivos de los adolescentes en donde la dinámica familiar aporta elementos de vulnerabilidad. En este sentido, formas agresivas de resolución de conflictos, ejercicio de la autoridad en forma ambigua o excesivamente represiva, pautas familiares delincuenciales, falta de claridad en las normas, se convierten en factores familiares que aportan a la ocurrencia del problema, según la Fundación para la educación superior (1994).

La presencia del padre en el hogar no significa necesariamente mejores condiciones para el desarrollo armónico del niño: relaciones intrafamiliares violentas, madres y niños maltratados, alcoholismo, ausencia de apoyo material, ausencia de relaciones afectivas profundas y de diálogo, dejan heridas tal vez más graves que la ausencia del padre o la poca disponibilidad de la madre.

Atendiendo a lo anterior, es clave que en los la familia acompañe la primera infancia y la adolescencia desde el ejemplo, el cariño, el respeto, debido a que los estudios demuestran que algunos adolescentes que entran en conflicto con la ley son personas que han sido víctimas de algún tipo de violencia dentro de su grupo familiar, donde sus voces no han sido escuchadas, ni reconocidas, en búsquedas activas pero sin contextos que las validen. Así mismo, episodios como la muerte de un ser querido, hechos de violencia social o política, el abandono por parte del padre o de la madre, maltrato físico o psicológico en la familia, pueden cobrar relevancia cuando se produce una conducta de infracción a la ley penal.

En este punto cabe preguntarse ¿Qué representa para este adolescente la norma?, ¿Hasta dónde infringir la ley ha sido un acto de decisión genuina, es decir, un acto en el que existen otras opciones viables y a la mano?¿Qué representa para el adolescente o el joven que ha estado en situación de vulnerabilidad, vulnerar los derechos de otros y otras? ¿Qué representa para el joven el dolor del otro-padres, madre, amigo, un desconocido-? Las respuestas a estos interrogantes podrían ser tan diversas como historias de vida hay. En tal sentido, las posibles explicaciones implican necesariamente revisar lo particular a cada sujeto, su historia de vida personal y familiar, la forma como en los diversos contextos donde transcurre su cotidianidad se han configurado o conjugado los significados y valores esenciales de vida.


A modo de conclusión

Los adolescentes que cada día llegan a las Instituciónes de Reeducación son seres humanos golpeados por las situaciones de inequidad e injusticia social-familiar que los ha rodeado y que implícitamente e inconscientemente los ha conducido por la vía férrea equivocada. Esos seres humanos poseedores de un rostro que muestra las huellas y cicatrices del sufrimiento y maltrato pero también da visos de seres que sueñan, aman, piensan, sienten; pero además poseedores de valores y potencialidades tan grandes que exigen lo máximo de los profesionales Amigonianos, y este máximo en términos de a ayudarles a ver, sentir, transformar el mundo que los rodea desde otra perspectiva, es invitarlos a que vean que cada día sale el sol, que el mundo tiene otros colores, olores y formas.

La invitación es a apostarle a la premisa de la congregación “un joven que se Reeduca es una generación que se salva” o como lo diría Gonzalo Arango “por supuesto que no tengo la fórmula para salvar el mundo ni siquiera para salvarme yo, pero pienso que el mundo no es mundo para dejarlo ser de cualquier forma es para hacerlo a imagen y semejanza de nuestros sueños y nuestros deseos”. Es por ello, que los Terciarios Capuchinos decidieron emprender la lucha por las poblaciones menos desfavorecidas con el ánimo de contribuir a forjar un mundo más humano, más comprometido y más responsable, pero ésta congregación no desconoce la importancia de involucrar la familia en los procesos que incluyen a todos los miembros de la sociedad.

En este orden de ideas afirmar Martinez “Todos tenemos en nuestras casa una “una oveja negra” de la que nadie habla… todos queremos silenciar el problema con la negación o el olvido. La gran ganancia de la pedagogía amigoniana de sus prácticas como pedagogía reeducativa es que se hizo cargo, sin ninguna obligación por simple opción de aquellos seres ominosos que todos queremos olvidar” porque si se echan al olvido a estos seres se estará condenando a las generaciones venideras a un contexto social cada vez más hostil. Porque quien haya trajinado por el mundo de la Reeducación, se encuentra con más frecuencia de la deseada a adolescentes pidiendo sólo una oportunidad, apenas una posibilidad, para ser mejores, para cambiar, para pensarse y pensar su contexto, ese deseo de oportunidad es el motor del cambio en el cual hay que creer.

Para finalizar, deseo retomar las palabras del Padre Martínez “Nos hicimos cargo sin ninguna vergüenza, del dolor humano, que todos sabemos que existe, nos atraviesa y nos derrota. Del mismo modo que la madre teresa acepto, sin obligación alguna, ir día tras día abrazando a aquellos que nadie quería… de la misma manera que muchos ocultos Terciarios Capuchinos y educadores amigonianos, aman con misericordia a quienes más lo necesitan porque el mundo los desecho”. Esta frase recoge profundamente el legado de Fray Luis Amigó y la misión de la Congregación.


Luis Fernando Gallego Henao
Pedagogo Reeducador.
Escuela de Trabajo San José






Referencias bibliográficas

Álvarez, Oscar Antonio. (2003). PLAN DE GESTIÓN AMBIENTAL REGIONAL 2003-2020. Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro-Nare “CORNARE”. El Santuario, Antioquia, Nov

Caballero J, Carlos. (2005). Memorias taller “Actualización de Lineamientos de atención para jóvenes en conflicto con la ley”. Medellín.

Fundación para la Educación Superior (1994).Tres estudios inéditos sobre los menores infractores en Colombia. Bogotá.

Gobernación de Antioquia, CORNARE, Proyecto Plan Decenal de Inserción Regional 2001-2010-UdeA y de PRODEPAZ.

Informe de investigación diagnóstica de la situación de los niños, niñas y jóvenes en situación de peligro y en conflicto con la ley penal en el oriente antioqueño entre el año 2000 y primer semestre de 2005.

López,Manuel. (2005).Memorias taller “Actualización de Lineamientos de atención para jóvenes en conflicto con la ley”. Medellín.

Martínez, Fray Marino. (2009) discurso inaugural del congreso latino americano de
Pedagogía Reeducativa

Scoppetta, Orlando. (2005)¿Quién es el adolescente infractor de la ley penal? Documento ICBF.

admin

admin

Deja un comentario